Campañas

Para desarrollar el principio de bueno, limpio y justo, Slow Food realiza campañas de comunicación y sensibilización sobre temas importantes como el de los transgénicos, el consumo sostenible de los recursos pesqueros y el acaparamiento de tierras, para poner de maniesto y estimular una reflexión profunda desde el punto de vista cultural, social, económico, ambiental y gastronómico. Su estructura asociativa permite a Slow Food llevar adelante estas iniciativas de forma local, involucrando a su vez a miles de personas a nivel internacional. En los últimos años Slow Food ha elevado estas campañas a un nuevo nivel y ha comenzado a tratar sobre ellas con las instituciones de la Unión Europea, únicas autorizadas para aprobar leyes sobre algunos de los temas clave para Slow Food. En 2011, 2012 y 2013 la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea reconoció el potencial de la labor de Slow Food y su valor ambiental a nivel europeo, concediendo a la asociación la subvención de funcionamiento para las ONG ambientalistas.

Slow Fish

Slow Fish trata de acercar al público la riqueza y la complejidad del mundo pesquero para que los consumidores puedan tomar decisiones más fundadas y amplíen sus decisiones de consumo descubriendo otras especies además de las más difusas (y sobreexplotadas). Por otra parte, la campaña invita a buscar soluciones locales que permitan una mejor gestión de los recursos marinos. Desde hace años Slow Food trabaja en el campo de la pesca sostenible a través de la feria bienal Slow Fish en Génova en Italia, de iniciativas locales alrededor del mundo y de proyectos que apoyan a las comunidades que ponen en práctica una pesca responsable.
El portal multilingüe de Slow Fish, recoge la información y los recursos existentes sobre el tema y comunica las iniciativas de la red de Slow Fish.

Slow Cheese

En 2001, Slow Food puso en marcha una campaña para la salvaguarda del queso de leche cruda, y recogió más de 20.000 firmas para tutelar los derechos de los queseros en aquellos países donde unas leyes excesivamente estrictas en materia de higiene prohíben o amenazan su producción. El éxito de la campaña está devolviendo la conanza y la dignidad a los queseros de todo el mundo, dejando patentes las extraordinarias cualidades organolépticas de los quesos de leche cruda, así como su valor cultural. En particular en los Estados Unidos, Irlanda, Gran Bretaña y Australia, donde los reglamentos son muy severos o incluso está absolutamente prohibido el uso de la leche cruda, Slow Food sostiene los derechos de los queseros. Todos los quesos de los Baluartes Slow Food están elaborados con leche cruda. La página web dedicada a los quesos de leche cruda Slow Cheese sirve de plataforma tanto para los productores como para los consumidores. El evento cumbre de la campaña es Cheese, de periodicidad bienal, organizado en Bra (Italia) y dedicado al mundo de la producción quesera artesanal. La feria ha forjado una red internacional de queseros y artesanos que se reúnen para presentar sus productos, conocer a los coproductores (consumidores), debatir sobre los retos del ocio y las perspectivas de mercado y compartir soluciones.

Slow Meat

Slow Food considera que la forma de producir y consumir carne en el actual sistema es insostenible, con efectos perjudiciales para el medio ambiente, la salud humana, el bienestar animal y los pequeños agricultores. Nuestra solución: comer menos y mejor carne, pagar un precio justo y tener siempre en cuenta el origen de procedencia de ésta.

Slow Europe

Slow Food hace un llamamiento por una política más holística de la alimentación y la agricultura en la Unión Europea, una política que proteja los alimentos tradicionales y a los agricultores de pequeña escala en un continente en rápida transformación. En este sentido participamos activamente en los debates y campañas sobre los asuntos que definirán el futuro de los alimentos en Europa.

Pueblos Indígenas

Slow Food considera un error defender la biodiversidad sin, a su vez, defender la diversidad cultural de los pueblos indígenas. El derecho de los pueblos al control sobre sus tierras para producir alimentos, cazar, pescar o recolectar en función de sus necesidades y decisiones, es fundamental para proteger sus medios de vida y para la defensa de la biodiversidad de las razas y variedades autóctonas.

Organismos Genéticamente Modificados  (OGM)

Slow Food promueve desde siempre alimentos y piensos libres de Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Las grandes empresas agrícolas practicantes del monocultivo, habitualmente favorables a los cultivos transgénicos, conducen a un empobrecimiento de la biodiversidad y favorecen el éxodo de los pequeños agricultores que operan en áreas marginales, con la consiguiente pérdida de saberes y de variedades locales. Por otra parte, la soberanía alimentaria de las comunidades se halla amenazada por las grandes empresas multinacionales que a través de las patentes controlan gran parte del mercado de semillas. Una amenaza incrementada por el hecho de que los OGM son un instrumento maniestamente ecaz para obtener la propiedad de semillas mediante patente, y el alto riesgo de contaminación entre los cultivos OGM y los biológicos y convencionales. En los países donde han sido adoptadas, las leyes sobre el etiquetado atañen en exclusiva a los alimentos utilizables para la nutrición humana directamente, y no hacen referencia alguna respecto de los “derivados de OGM” (carne, leche, huevos, etc), obtenidos a partir de piensos transgénicos (OGM). Estas normas, por tanto, no permiten a los consumidores una completa libertad de elección. Los socios de Slow Food de todo el mundo están comprometidos en sensibilizar, educar y explicar las razones del rechazo a los cultivos de OGM con acciones organizadas a nivel local e internacional.

Acaparamiento de Tierras

El acaparamiento de tierras – la adquisición de terrenos fértiles, a menudo a precios irrisorios, por parte de grandes empresas y de países extranjeros, más conocido como acaparamiento de tierras– está amenazando la biodiversidad, la vida y el futuro de regiones enteras. En África, Sudamérica, Asia, Europa del Este y Australia la carrera –en algunos casos, violenta– por acaparar los terrenos agrícolas, pero también los recursos marinos y minerales, pertenecientes a toda la comunidad, obliga a las poblaciones locales a abandonar sus tierras con la absoluta negación de sus derechos. Slow Food se ha empeñado desde hace algunos años en una campaña tendente a sensibilizar al público y, a través de sus proyectos, a las poblaciones directamente implicadas (www.slowfood.com/landgrabbing), sobre este asunto. Con la colaboración de otras organizaciones trabaja, además, en red para denunciar ante las instituciones este fenómeno y sus consecuencias más alarmantes, y lograr una mayor atención a las modalidades de concesión y uso de los terrenos. Abejas y pesticidas. Slow Food trabaja para aumentar la percepción y la conciencia sobre la dramática disminución de las poblaciones de abejas, tanto salvajes como criadas, y colabora en este tema con muchas organizaciones de la sociedad civil de la Unión Europea, en particular con la Coordinadora Europea de Apicultura. Mediante diferentes solicitudes y actividades de campaña, Slow Food, ciudadanos europeos y otras organizaciones hacen llamamientos a las instituciones europeas para poner n al uso de pesticidas dañinos, en particular aquellos que contienen pronil y neonicotinoides, en lugar de fomentar el uso de prácticas agrícolas limpias y la creación de ecosistemas de vida silvestre.

Agricultura Familiar

Slow Food cree que las granjas familiares pueden jugar un papel clave en la gestión de muchos de los graves problemas alimentarios que afectan a nuestro planeta.

Bienestar animal

El bienestar de millones de animales criados por la leche, la carne y los nuevos destinados al consumo humano es seriamente, cuando no salvajemente dañado cada año. Por otra parte, la forma en que tratamos a estos animales y procesamos sus productos está indisolublemente ligada a nuestro bienestar
general: desde la salud humana hasta la sostenibilidad del medio ambiente,
desde la justicia social hasta la seguridad alimentaria. Los animales son seres
sensibles y les debemos una vida sin dolor y sin miedo, en la que, en la medida de lo posible, sean libres de expresar su comportamiento natural. Con demasiada frecuencia, se siguen sin garantizar unas condiciones mínimas de bienestar. Hacer del bienestar animal una prioridad es un valor añadido para los agricultores tanto a pequeña como a gran escala. Vivir en unas buenas condiciones de vida signica una mejor salud y un menor estrés en los animales y, consecuentemente, menos enfermedades y menos uso de fármacos, menores costes de producción y una mejora de la calidad del producto en términos de sabor y nutrición. Slow Food no está proclamando un mundo sin carne, pero sí contempla un sistema de producción de este alimento que diere notablemente del que se practica actualmente en el mundo desarrollado. La opción de comer menos carne, pero mejor de mejor calidad, y favorecer las razas locales siempre que sea posible, puede producir un gran impacto medioambiental. Slow Food se ha comprometido a trabajar en estrecha colaboración con los productores y con sus seguidores para impulsar una mayor reflexión e implicación en este asunto, para elaborar y difundir mejores prácticas de bienestar animal y para comunicar su enorme valor para los consumidores.

Abejas

Slow Food trabaja con el fin de aumentar la conciencia respecto al dramático declive de las poblaciones de abejas a nivel mundial, y ha solicitado poner fin al uso de pesticidas dañinos y a la destrucción de biodiversidad asociados a este declive.

Despilfarro de alimentos

Reducir el despilfarro de alimentos es un importante reto que Slow Food se ha comprometido a abordar. En un mundo en el que tantas personas no tienen lo suficiente para alimentarse y los recursos son limitados, Slow Food considera que a prevención y reducción del despilfarro de alimentos es un elemento clave para alcanzar un sistema alimentario sostenible. El sistema actual para consumidores, productores o intermediarios, está basado en un mecanismo de residuos y exceso de producción y en la venta rápida del stock para colocar nuevos productos en el mercado. En otras palabras, el despilfarro no es un accidente: es consustancial al sistema. El centro de nuestra acción lo ocupa la firme convicción de que la clave para luchar contra el despilfarro de alimentos es restituir a la comida el valor que se merece. La toma de conciencia de todas las etapas de la cadena alimentaria y las campañas de información son medidas clave de nuestra estrategia para combatir ese despilfarro: Slow Food ha comenzado a organizar en los últimos años actos de sensibilización a pequeña y gran escala (por ejemplo Salone del Gusto, Disco-Sopas), ha producido guías y materiales educativos, ha puesto en marcha colaboraciones (por ejemplo, con la campaña “Feeding the 5000”) y tiene la intención de intensicar su compromiso en el futuro.